Con Carlos de Foucauld al encuentro del otro (11)

Undecimo texto mensual para reflexionar sobre el tema del Centenario “Carlos de Foucauld – al encuentro del otro”.....

Imprimir logo imprimer

La soledad de Carlos de Foucauld en el mes de enero 1908, contada como si lo contaría él según el libro de Antoine Chatelard: El camino hacia Tamanrasset:

"Es de Noche en mi corazón, es de Noche en mi cuerpo. Casi once meses sin visita de europeos. Y el correo y es escaso.

Sin que lamente la donación de mi vida hecha el 15 de enero de 1890, día de la separación de este ser tan querido a mi alma, no, yo sé que Dios no me rechazará.

Y sin embargo, solo, estoy solo. Dura soledad. Dios está ahí, pero qué bueno sería poder hablarle a alguien, escuchar una voz amiga y fraterna…

Siento que la muerte roza mi vida, que ronda y me estrecha en su manto de dudas, de carencias, de fracaso…

Desde hace doce meses, al no tener nada más que dar, los vecinos no tienen ya necesidad de mí y ya no los veo.

Todos mis esfuerzos por acercarme a la gente me parecen vanos, los veo tan poco.

Único en mi especie, cristiano entre los musulmanes… estoy en un pozo sin fondo. Se apodera de mí la angustia mortal de la salvación de los hombres y sobre todo de aquellos con quienes deseo compartir mi vida y hasta mi último trozo de pan.

Si los religiosos y los sacerdotes no escuchan esta llamada a venir a reunirse conmigo, ¿debo pensar en los laicos? ¿Voy a morir antes de dejar una memoria escrita sobre este proyecto?

Nada, no puedo nada… todo es noche en mí, a mi alrededor… es el fracaso total de mis proyectos y hasta de mi vida. ¿Me he equivocado de camino? ¿Qué he venido a hacer aquí? ¿Qué he hecho durante estos veinte años desde mi conversión?

Sólo quería vivir para Dios, alejarme de lo que más amaba para vivir únicamente para Él. Luego dejé la dulce soledad del monasterio creyéndome investido de una misión especial para acercarme a los que creía más alejados del Dios de Jesucristo. ¿Pensaba probablemente que era más capaz que otros para vivir esta misión? Presumí de mis fuerzas.

Creía que lo más útil para la salvación del mundo era estar allí en la adoración y en la celebración de la Eucaristía y sin embargo, incluso en Navidad, sin nadie como monaguillo, no pude celebrar.

Sólo, estoy solo… ¡He elegido volver aquí por estas gentes tan indiferentes al fin y al cabo a la razón por la que estoy entre ellos!

El Santísimo Sacramento está ahí, a dos pasos de mi cama… Ni siquiera lo he retirado ¿Y si yo muero? Creía que esta Presencia irradiaría y en este momento, sobre mi cama, esto tiene tan poca importancia…

Soledad, soledad… Me hundo en la noche.

He deseado tanto el encuentro y me aferro ahora a lo poco de vida que me queda… No puedo morir sin alguien que tome el relevo… Nunca he tenido tanta razón de vivir…

HAN VENIDO… En plena sequía y miseria, han buscado en cuatro kilómetros a la redonda y han encontrado leche de cabra para salvarme la vida…

“Qué buenos han sido para mí”, se me abre entonces un espacio de evangelio aún desconocido”.

-oOo-

En efecto, Charles quería ser pobre para imitar a Jesús que se hizo pobre… ¿Y quién de los vecinos ha podido ver a un pobre? Vestirse mal, alimentarse mal no tiene nada que ver con la pobreza. Su casa está llena de cosas para distribuir… Los marabúes de la región reciben regalos de sus discípulos, pero él es un marabú que da sin recibir… Él decía: “no aceptar nada excepto si es indispensable hacerlo y si se trata de cosas de poca importancia”, pero cómo compartir la vida sin estar dispuesto a aceptar algo de la gente entre las que vivía…

Él quería ser pequeño y abordable, pero debe aceptar la distancia de la diferencia de la gente de la que quiere ser cercano. Llegó a la región con los militares franceses y aunque se haya despojado de las armas y del uniforme, continúa representando a la administración. Vino como portador de la civilización y de la fe, con gran saber y experiencia… Programó el desarrollo económico y la instrucción para el progreso.

Probablemente no pensó con anterioridad descubrir hombres de otra cultura y religión. Su trabajo de la lengua tuareg empieza a ponerle a la escucha de esta nueva civilización que tiene una fe diferente a la suya, pero él está siempre en la perspectiva de transmitir…

En ese 20 de enero de 1908, en su refugio de 8 metros por 1,75, está clavado en su lecho y no tiene nada y no puede nada. Es justamente en aquel momento en el que está reducido a una total impotencia cuando va a tener la experiencia de dejarse salvar por sus vecinos…

Vive una experiencia de resurrección y así comenzará a vivir una nueva relación con esos hombres que van a convertirse en sus amigos.



viñeta Mapa del sitio viñeta Contacto viñeta Espacio de redactores viñeta



2015-2018 © Centenaire de la mort de Charles de foucauld - Reservados todos los derechos
Sitio realizado con SPIP
Con el esqueleto ESCAL-V3
Versión: 3.84.13